Archivo de la categoría ‘Poesía’

Hoja de libro nocturno

06-10-2011

Thomas Transtörmer fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2011.

“Hoja de libro nocturno”
Thomas Transtörmer

Una noche de mayo aterricé
en un frío claro de luna
en que la hierba y las flores eran grises
pero el aroma, verde.

Resbalé cuesta arriba
en la noche daltónica
mientras las piedras blancas
señalaban la luna.
Un espaciotiempo
de algunos minutos
cincuenta y ocho años de ancho.
Y tras de mí
más allá de las aguas relucientes cual plomo
estaba la otra costa
y los poderosos.
Gentes con futuro
en vez de rostro.

[Traducción: Roberto Mascaró]

El origen de las especies

23-02-2011

Extraído del volumen El origen de las especies de Belén Iannuzzi (Pánico el pánico, 2010).

“El origen de las especies”
Belén Iannuzzi

Los pescadores de New Haven
buscan ostras y otras especies
cuando la marea baja.Suelo acompañar a Bob,
lo ayudo con las redes
a causa de su brazo metálico

Mi padre quería que fuese doctor, Bob,
-le digo-
colecciono insectos
y les pongo nombre propio,
desde los seis años.

Bob escupe tabaco al mar,
no me contesta,
me mira fijo,
las cejas con sal,
hay días menos felices.

Poesía científica

03-09-2010

Gabriel Yeannoteguy es (poeta y) guionista del programa Científicos, industria argentina, que se emite por Canal 7 y conduce Adrián Paenza, y administra el blog Estándar.

“El microdispensador de NO” [basado en]
Gabriel Yeannoteguy

Esto comenzó en 2000,
con el desarrollo de un dispensador molecular de
NO.

La idea principal fue la de poder construir un microdispensador de
NO de tamaño subcelular que permita liberar
NO con alta resolucion espacial.

En la actualidad, todos los trabajos
sobre la acción neurotransmisora y paracrina del
NO utilizan generadores químicos
de
NO que están en solución sobre la totalidad del tejido,
¡de ahi la necesidad de poder contar
con un generador con resolución espacial!

Dado que el
NO es poco soluble en agua
y que los generadores de
NO suelen ser tóxicos,
no es trivial encontrar un sistema que pueda generar
NO a voluntad del experimentador.

En una primera etapa se ha trabajado sobre la posibilidad de efectuar la expulsión de
NO como grupo saliente fotoactivable
a partir de nitrosotioles.

Se ha demostrado la posibilidad de formar
monocapas de ditioles sobre oro
y de “pegar”
NO a los grupos
tiol externos mediante nitrito inorgánico.

Los grupos nitrosotiol pueden ser entonces atacados con luz visible
para liberar
el
NO libre.

Luego, desde 2001,
y mediante un subsidio de Fundación Antorchas, se comenzó a investigar sobre el diseño y síntesis de fotoliberadores de diferentes neurotransmisores

para excitar

localizadamente

neuronas.

Catulo, una introducción

08-04-2010

Leonor Silvestri desglosa la obra del poeta clásico Catulo a partir del libro Catulo, poemas. una introduccion critica. (Santiago arcos editores, 2005).

Por Leonor Silvestri.

Catulo estará para siempre unido a una mujer llamada Lesbia, cuyo nombre, falso según el poeta Ovidio1, es una clara alusión a la isla de Lesbos, tierra natal de la poeta griega Safo, con todas las connotaciones doctas, es decir el plus de significado, que se desprenda al utilizar ese nombre para una “Musa humana”. Las mujeres de la isla de Lesbos eran proverbialmente hermosas y la región era sinónimo de sofisticación en la poesía, la música, el vestido y los placeres, de allí que el nombre Lesbia pudiera ser considerado un cumplido que refiere al programa poético de Catulo como así también a la belleza, cultura y fineza de su portadora. Por ejemplo, Niklas Holzberg considera la figura de Lesbia como un modelo ficcional sin correlato en la realidad cuya consideración como mujer real “en nada contribuye a la comprensión de los poemas a Lesbia”. Más aun, basándose en la famosa Carta de Safo a Faon de Ovidio (Heroidas N° 15)sugiere que hay información suficiente en la construcción de Lesbia como figura poética para relacionarla con la imagen de las prostitutas en la literatura griega especialmente y la relación con la imagen que Ovidio construye de Safo en su escrito abona las lecturas de una mujer que se salía de las convenciones sociales. Aunque no seguimos a Holzberg en esta lectura, destacamos por medio de su enfoque que Lesbia como motivo literario es plurisignificante y que sería “pobre” solamente referirla a Clodia Metelli como suelen hacer los acercamientos poéticos más tradicionales.

Es un hecho que el trabajo sobre poesía erótica antigua mejora ampliamente cuando se cambia el enfoque que predica el criterio mimético extrarreferencial de la poesía, esto es el de la ficción imitando una realidad histórica fuera del texto. Catulo es un autor que ha sufrido como pocos la precariedad de este acercamiento, pese a que está probado que construye su propia realidad usando motivos literarios que derivan de una tradición genérica más antigua (poesía lírica arcaica y poesía alejandrina) y de una apuesta personal.

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Oración por Marilyn Monroe

18-03-2010

Ezequiel Zaidenwerg y Alejandro Crotto comentan un poema de Ernesto Cardenal que incluye a Marilyn Monroe

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso…

Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.

La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú el teléfono!

“Oración por Marilyn Monroe”, de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925), es un poema desconcertante, como tantas otras cosas en la vida y en la obra del sacerdote nicaragüense. Este desconcierto radica en que su principal estrategia compositiva es la fusión no irónica entre dos retóricas en principio incompatibles: por un lado el discurso religioso, y más específicamente el género “oración” -presente desde el título hasta la invocación final, reforzado por las numerosas alusiones bíblicas-, y por otro la retórica y el uso de algunos iconos de la cultura pop (la misma Marilyn Monroe, los medios masivos de comunicación, el psicoanálisis).

Sin embargo, lo más sorprendente es que la utilización del pop no obedece a una intención liviana o humorística ni constituye un guiño para entendidos; por el contrario, el pathos del poema es decididamente trágico y solemne, y la figura de Marilyn Monroe, que defrauda las expectativas que en principio podría hacerse el lector, es presentada como un caso ejemplar de los efectos despersonalizadores que ejerce la cultura moderna sobre sus individuos, efectos que ellos mismos se ocupan de reproducir en perjuicio del prójimo: “ella no hizo sino actuar según el script que le dimos. / –El de nuestras propias vidas–. Y era un script absurdo”.

Así, como en los célebres retratos que le tomara Richard Avedon, Marilyn se nos aparece en toda su dimensión humana, y su icónica figura es utilizada con una intención admonitoria y moralizante. Sin embargo, la solemnidad y el patetismo que presenta el poema en el plano del contenido no se ven reproducidos en el plano formal: métricamente, el poema utiliza una forma semejante a la empleada por Ezra Pound en sus Cantos, y a pesar de las alusiones bíblicas y el tono de sermón, la selección léxica es más bien llana. En esas tensiones radica la fuerza del poema.

Sexo sin amor (Sharon Olds)

04-03-2010

Alejandro Crotto y Ezequiel Zaidenwerg comentan un poema de Sharon Olds.

¿Cómo hacen, los que tienen sexo
sin amor? Imperturbables como bailarines,
deslizándose el uno sobre el otro, como patinadores
sobre hielo, los dedos enlazados,
uno dentro del otro, las caras
rojas como un bife o como el vino, húmedos como
bebés recién nacidos cuyas madres
piensan abandonar. ¿Cómo es que acaban
Dios cómo es que acaban
por llegar a las aguas tranquilas, sin amar
al que hizo el recorrido junto a ellos, mientras que poco a poco
subía la temperatura, y un vapor emanaba
de sus pieles? Yo creo que ellos son
los religiosos de verdad, los puristas, los profesionales,
los que se negarían a creer
en un falso Mesías, o a amar al sacerdote
en vez de al Dios. Jamás confundirían
a quien tienen al lado con la fuente de su propio placer.
Son como los mejores corredores: saben que están a solas
con el camino y sus características,
con el frío y el viento, las particularidades
del calzado, su condición cardíaca: variables, nada más,
como el otro en la cama; no su verdad, que es
el cuerpo aislado, solo en el universo,
tratando de batir su propio récord.1

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Me detengo frente a la barrera

25-02-2010

Alejandro Crotto y Ezequiel Zaidenwerg comentan un poema de Fabián Casas.

Me detengo frente a la barrera.
Es una noche clara y la luna se refleja
en los rieles. Apago las luces del auto.
Está bien, pienso, es bueno que nos demos un tiempo.
Pero no comprendo nuestra relación;
no sirvo para eso: ¿Acaso serviría de algo?
Tu padre está enfermo y mi madre está muerta;
pero igual yo podría ir y tirarme encima tuyo
como todas estas noches. Eso es lo que sé.
Ahora la tierra vibra y un tren oscuro
lleva gente desconocida como nosotros.

“Me detengo frente a la barrera” ejemplifica de manera palpable una de las facetas más eficaces de la poética de Fabián Casas (Buenos Aires, 1965): presentar en un tono en apariencia indiferente y algo descuidado la punta del iceberg de una situación dada, para que se vislumbre lo que se oculta bajo la superficie: por eso, no es casual que dos de los precursores que Casas reinventa con su poesía sean el argentino Joaquín Orlando Giannuzzi y el estadounidense Raymond Carver.

Este poema nos interpela porque pone los tópicos clásicos de la ruptura amorosa en la voz de un sujeto que no puede procesar sus propias emociones. Ya desde el título y los primeros versos se sugiere la construcción del correlato objetivo que estructura el poema. Entre la detención del auto, propicia para la reflexión, y el final de los últimos dos versos, encontramos referida indirectamente y en un tono anodino la noticia que acaba de recibir el sujeto del poema: la decisión, ajena a él, de su separación. De dicha noticia, se adivinan los pormenores psicológicos esgrimidos durante la ruptura (“tu padre está enfermo y mi madre está muerta”), así como el clásico eufemismo con el que la otra le presenta su decisión (“Está bien, pienso, es bueno que nos demos un tiempo”), que el abandonado recibe con una mansa aceptación que acentúa el efecto del poema.

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El Martín Fierro ordenado alfabéticamente

23-02-2010

“Si uno sigue leyendo llega al Aquí me pongo a cantar que es un momento muy emocionante”.

Por Matías Fernández.

En una de las intervenciones literarias mejor recibidas de los últimos tiempos, Pablo Katchadjian ordenó el Martín Fierro.

Si les interesa leer más pueden visitar la entrevista que le hizo Juan Terranova para La tercera.

Musée des Beaux Arts

18-02-2010

Ezequiel Zaidenwerg traduce “Musée des Beaux Arts” de Wystan Hugh Auden. Selección: Alejandro Crotto y Ezequiel Zaidenwerg.

Sobre el dolor jamás se equivocaban
los Antiguos Maestros: comprendían muy bien
su expresión en el hombre; cómo ocurre
mientras algún tercero está comiendo, o abriendo una ventana
o simplemente caminando por ahí;
cómo, mientras que los ancianos esperan con pasión y reverencia
el nacimiento milagroso, siempre debe haber chicos
sin interés particular porque aquello suceda, patinando
en un lago adonde empieza el bosque:
y tampoco olvidaban
que el terrible martirio debía seguir su curso,
aun en otra parte, en un rincón mugriento
donde los perros siguen con su vida perruna y el caballo
del torturador
se rasca su inocente trasero en algún árbol.
Por ejemplo, en el Ícaro de Brueghel: cómo cada elemento
da la espalda al desastre despreocupadamente; quizás el labrador
escuchó el chapuzón, el grito ahogado,
pero eso para él no era motivo de inquietud; el sol brillaba
como debía brillar sobre las piernas blancas que desaparecían
bajo las aguas verdes; y ese barco, tan caro y elegante,
que ha de haber asistido a algo asombroso, un chico desplomándose del cielo,
tenía que llegar a algún lugar, y siguió navegando mansamente.1

.

En muchos de los mejores poemas de Wystan Hugh Auden (Reino Unido, 1907-1973) se verifica la existencia de una idea o tesis central que los estructura y a la que las imágenes sirven de vehículo. Así, el poema “Musée des Beaux Arts”, está construido alrededor de una idea que Auden lee en el famoso cuadro Paisaje con caída de Ícaro, atribuido a Brueghel: varias de las imágenes de la primera estrofa, que aluden a distintos cuadros (“el caballo del torturador” rascándose “su inocente trasero en algún árbol”; o en el marco del nacimiento milagroso, “los chicos patinando en un lago donde empieza el bosque, sin interés particular porque aquello suceda”), así como las de la segunda, que se ocupa de reflexionar particularmente sobre la pintura atribuida a Brueghel, van en apoyo de una misma hipótesis: que los acontecimientos trascendentes suelen desarrollarse en un marco de indiferencia.

De esta manera, “Musée des Beaux Arts” se convierte en una ética y en una poética: por un lado, nos enseña a no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos, puesto que insiste en la idea de que aquello que para nosotros resulta significativo a menudo es para otros completamente irrelevante y, por el otro, sin negar lo sublime (“el nacimiento milagroso”), propone para la poesía la búsqueda de una verdad ella misma no sublime.

1
Musée des Beaux Arts

About suffering they were never wrong,/ The Old Masters; how well, they understood/ Its human position; how it takes place/ While someone else is eating or opening a window or just walking dully along;/ How, when the aged are reverently, passionately waiting/For the miraculous birth, there always must be/ Children who did not specially want it to happen, skating/ On a pond at the edge of the wood:/ They never forgot/ That even the dreadful martyrdom must run its course/ Anyhow in a corner, some untidy spot/ Where the dogs go on with their doggy life and the torturer’s horse/ Scratches its innocent behind on a tree.// In Breughel’s Icarus, for instance: how everything turns away/ Quite leisurely from the disaster; the ploughman may/ Have heard the splash, the forsaken cry,/ But for him it was not an important failure; the sun shone/ As it had to on the white legs disappearing into the green/ Water; and the expensive delicate ship that must have seen/ Something amazing, a boy falling out of the sky,/ had somewhere to get to and sailed calmly on.

LXI (César Vallejo)

22-01-2010

Ezequiel Zaidenwerg y Alejandro Crotto seleccionan poemas comentados

LXI

Esta noche desciendo del caballo,
ante la puerta de la casa, donde
me despedí con el cantar del gallo.
Está cerrada y nadie responde.

El poyo en que mamá alumbró
al hermano mayor, para que ensille
lomos que había yo montado en pelo,
por rúas y por cercas, niño aldeano;
el poyo en que dejé que se amarille al sol
mi adolorida infancia… ¿Y este duelo
que enmarca la portada?

Dios en la paz foránea,
estornuda, cual llamando también, el bruto;
husmea, golpeando el empedrado. Luego duda
relincha,
orejea a viva oreja.

Ha de velar papá rezando, y quizás
pensará se me hizo tarde.
Las hermanas, canturreando sus ilusiones
sencillas, bullosas,
en la labor para la fiesta que se acerca,
y ya no falta casi nada.
Espero, espero, el corazón
un huevo en su momento, que se obstruye.

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