Una cuenta pendiente
Sábato y Neruda esperando saldar una cuenta pendiente.
Por M. F.

Si yo preguntara a micrófono abierto qué tienen en común Sábato y Neruda más de uno respondería algo más que “la calvicie”. Entre los dos comparten un raro paralelismo: gozan de una fama que podríamos llamar de “desprestigio gratuito”, por lo menos en el medio local. Obviamente, ambos son figuras relevantes en sus países de origen y al mismo tiempo tienen -o tuvieron- repercusión internacional. Quizás Neruda le saque algunos cuerpos de ventaja al escritor de Santos Lugares gracias al premio Nóbel que recibió dos años antes de su muerte, en 1971. Aunque Sábato recibió otro premio de gran importancia, por lo menos en lengua española, el Cervantes en 1984.
Como venía diciendo: ambos fueron exitosos y reconocidos, sin embargo queda un resquemor, un gesto de duda cuando cualquiera menciona el nombre de alguno de ellos.
Sobre Sábato está instalado el prurito de que escribiría mal, cosa con la que personalmente no comparto -como si hiciera falta-. En ciertos círculos no se puede andar con un libro de Sábato bajo el brazo sin ser estigmatizado. Es un hecho. Está esa mala costumbre de mezclar la vida con la obra, de recriminarle una mesa compartida con el genocida Videla. ¿Es posible dudar del trabajo que hay en Sobre héroes y tumbas? ¿Se puede menospreciar la calidad literaria de El túnel?
Otro tanto pasa con Neruda. Quizás lo que más le afectó fueron sus lectores, que pudieron haberlo convertido en objeto de cursilerías, empeñados en repetir hasta el hartazgo su poema 15 (Veinte poemas de amor y una canción desesperada, 1924). Lo que sucede es esto: se le adjudica la reputación de sus lectores.
Pero Neruda fue el gran poeta chileno y también americano, cantando el son de la naturaleza se lo compara frecuentemente con Whitman. También se lee Residencia en la tierra (1935) en la misma línea que The waste land (T.S. Eliot, 1922) como una obra que se relacionaba con el gran momento poético europeo de principios del siglo XX.
La originalidad del léxico de Neruda, su adopción del vocablo violento y crudo, corresponde en primer lugar a una naturaleza que por ser rica es desbordante y desnuda, y corresponde en segundo lugar a cierta profesión de fe antipreciosista. Neruda suele asegurar que su generación de Chile se ha liberado gracias a él del neogongorismo del tiempo. No sé si la defensa del contagio ha sido un bien o un mal; en todo caso la celebraremos por habernos guardado el magnífico vigor del propio Neruda. Gabriela Mistral, 1936*
Ambos, Sábato y Neruda fueron hombres políticos, indudablemente. El primero participando activamente en la CONADEP y la investigación que concluyó con la edición del informe Nunca más:
“…Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Unicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MAS en nuestra patria se repetirán los hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado…” Fragmento del prólogo redactado por Sábato.
El segundo, un activo miembro del Partido Comunista, cuando era importante ser miembro. Además de diplomático de su país en oriente.
Ambos comparten la misma cuenta pendiente, injustificada.
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Fuente de imágenes: Archivo fotográfico LIFE
*”Recado sobre Pablo Neruda”, Gabriela Mistral, en Schopf, Federico: Neruda comentado, Buenos Aires, Sudamericana, 2003, p. 180
Tags: Ernesto Sabato, Pablo Neruda
enero 8th, 2009 at 11:42 am
Siempre me molestó la relación que hace la gente entre las obras y la vida de los escritores o los artistas en general.
Específicamente sobre Sábato me encantaría que se lo aproveche y reconozca mientras aún vive, Neruda ya no está.
Muy buen blog, saludos!
enero 8th, 2009 at 11:43 am
Prefiero al Neruda de Residencia en la tierra o del Canto general antes que a Sabato. Acá en España, aunque quizás estoy siendo demasiado genérico, Sabato es un completo desconocido. Leí hace algunos años tanto Sobre héroes y tumbas y El túnel; aún no terminé de entender qué encontraron en ellos Thomas Mann y Albert Camus. No dudo que haya un trabajo elaborado detrás de ambas novelas, pero no me terminan de convencer. España en los diarios de mi vejez, creo que su última obra, me pareció más reaccionario que lo que Sabato se encargó de mostrarse. Creo que sólo podría rescatar un ensayo muy lúcido que escribió sobre Borges allá por los cuarenta, reivindicando su lectura a pesar de los choques ideológicos. Confieso, bien bajito para que Matías no se me enoje, que pienso que Sabato está sobrevalorado :)
enero 8th, 2009 at 12:11 pm
A mí me importa un bledo que Sábato haya cenado con Videla o desayunado con Stalin. Pero eso no quita el hecho de que está sobrevalorado.
Digo, “El túnel” es una obra maestra y “Sobre héroes y tumbas” estaría mejor si no incluyera el mediocre “Informe sobre ciegos” (la escena final de pterodáctilo es lamentable). “Abaddon el Exterminador” repite los defectos de “Sobre héroes” pero ninguna de sus virtudes. Y allí acaba toda su obra de ficción. Nunca hizo nada para rehabilitarse del mal paso de esta novela, se dio por vencido y eso, en un escritor, es imperdonable.
En cuanto a sus libros de ensayos leí la gran mayoría de ellos y si bien tiene algunos muy recomendables como “Hombres y engranajes” o “El escritor y sus fantasmas” (que debería ser de lectura obligada en todo taller literario, si bien no siempre para coincidir con él ya que hay partes o muy anacrónicas o muy categórico-reaccionarias), después de leer varios al hilo uno nota que es un tipo que tiene dos o tres ideas y las exprime hasta dejarlas sin jugo.
Lo que más me molesta es que desde la Conadep para acá se instaló en una posición de “abuelito benévolo pero deprimido dueño de una ética existencial” cuando no tiene mucho con que sostener esa pose.
O sea, a mi criterio, Sábato es un escritor que prometía mucho en los 50 y 60 y después no pudo o no quiso sostener esa promesa y se dedicó a lucrar con la pose de “venerable” para la gente que piensa que Borges y Bioy Casares eran demasiado oligarcas y Cortázar demasiado bolche. Creo que, al igual que con Hermann Hesse, hay que leerlo sí o sí entre los 15 y los 20 años y después olvidarlo. Pero, bue, es una opinión personal.
Ah, Marechal es otro que, en materia de novelas, empezó genial y terminó mediocre. Un karma de la época, parece.
enero 8th, 2009 at 12:28 pm
Estoy de acuerdo con lo del Informe sobre ciegos y puede que también un poco en eso de la lectura juvenil.
Creo que, como Fabricio, me quedo con Neruda.
Y sobre Marechal… con el Adan, ya es suficiente. Con haber escrito ese libro solito, me parece que está hecho. ¿No?
enero 9th, 2009 at 3:48 pm
Uh, qué tema. Me suele importar tres rábanos la vida de un escritor cuando es bueno, o mientras me gusten un par de obras. Cuando no, empiezo a echarle la culpa de que no me gusta a esas cosas que quizá tampoco me gustan de la persona, porque hago la fácil.
Y pienso que la fama de Sábato no hubiese existido sin Borges. Aunque les jugó distinto el reconociemiento: todo lo que a Sábato le pasó a su favor, al otro le jugó en contra: sus obras apenas si logran emerger del ahogo de los cientos que escribieron sobre ellos sin entender demasiado qué escribían.
En honor a esa fama, Borges terminó siendo más notable como stripper, haciéndole mostrar la pinchila, que para alabarle unos versos. Y Sábato terminó en la CONADEP.
Yo creo que, en línea con lo que dice Saurio, la atención exagerada fue como compensación por la descomunal que recibía Borges. Y para mucha gente (la fama se hace del reconocimiento también de los mazorqueros), ambos pueden ser igual de incomprensibles; uno por liviano, otro por denso.
La obra de Sábato quedó tapada de homenajes, cartas al director, menciones, premios honoris causa, y otros etcéteras. Cuesta trabajo justificarla con “Sobre héroes y tumbas”.
enero 12th, 2009 at 1:24 am
Por supuesto que se puede negar la calidad de El túnel y de Sobre héroes y tumbas. Son una porquería alegórica, medieval, previo a la literatura moderna. Ponerlo en serie con Neruda… Neruda era un poeta, Sábato un propalador de pavadas, un escritor para La Nación y sólo para La Nación.
enero 13th, 2009 at 4:32 am
che, quiero aclarar que hace rato leo esta página y me gusta mucho, pero es la primera vez que dejo un mensaje. Así que primero, felicitarlos. No me gusta estar en dasacuerdo con Matías, pero creo que se puede disentir con algo de altura. Es cierto que una cosa son los libros y otra la vida; pero también es cierto que eso no fue siempre así (eso aprendimos con Sócrates, o con Wilde, o con Capote, no?). No sé muchos de la vida de Neruda, pero creo que no me interesa saber porque tampoco me gustaría saber (más allá de que mis intereses y mis gustos no tienen por qué importarle a nadie). Lo que quiero decir es que Neruda tiene realmente una “obra”, que más allá de que para uno esté medio perimida su poesía, es también la poesía que le enseñó a escribir poesía a una generación, la que registró un habla, un decir, qué se yo. Neruda como persona no me interesa porque su obra es más grande que él. En cambio Sábato… Hay una vida de Sábato por fuera de su obra? Por qué se metió en la CONADEP? Por qué almorzó con Videla? Hay un artículo en la Breve Historia de la Literatura Argentina que lo ilustra muy bien y hay también algo que leí en la red, cuando mi hija tuvo que preparar un trabajo sobre El Túnel para el colegio (http://argentina.indymedia.org/news/2005/04/283185.php) que a mi me parecen muy apropiados. Sábato es un farsante, porque ni siquiera tiene una “obra”, como se dice por ahí, que lo salve. Pero bueno, mi idea no era otra que aportar algo al debate, o arrimar leña al fuego, lo que me salga mejor. Pero pueden ignorar este comentario, el sitio es mucho mejor de lo que yo pueda pensar sobre este punto.
Un gran abrazo y adelante.
Víctor (mi nombre es verdadero, la dirección de email no)
enero 13th, 2009 at 11:44 am
Celine era medio filonazi, y flor de escritor que era.
Pero es cierto que con Sábato, quizá por no ser tan buen escritor, existe un resquemor intelectual al cual es dificil atribuirle un origen único:
Vendrá de la calidad de su obra?
(su pose dostoievskiana, más su no-escribo-en-juego-como-Cortazar-y-Borges sino MUY enserio y sufro haciéndolo)
Vendrá de cierta pose moral que asume en su figura pública?
(una especie de “soy el sartre-camus de la argentina” (Justamente, adhirió a los dos lugares de la polémica alternativamente, a lo largo de la historia)
O vendrá acaso de sus declaraciones políticas (alabando a Onganía, acabemos con esa cosa ridicula que es el congreso, Videla, etc), o de lo que se ha hecho mediaticamente, grondonianamente, de él, como baluarte intachable de la ética de los argentinos?
Bueno, creo que todo esto hace para mi que la figura de Sabato sea poco respetable.
A pesar de que, recuerdo, disfruté mucho Sobre héroes y tumbas.
junio 27th, 2009 at 11:54 pm
como dijo alguien arriba, neruda es un poeta y sábato es un drama.
realmente mucho no se puede hablar de sus libros, es casi necesaria su vida para poder juzgar su obra, pues ésta no se defiende sola.
neruda escribió versos malísimos, libros malísimos, y versos que bueno, no tienen comparación. un poeta solo puede tener verguenza de llevar bajo el brazo residencia en la tierra por darse cuenta de que hay cosas inalcanzables, imagino, como me pasa a mí.
saludos