Consejos para el empleado resentido

Sobre Manual del holgazán, de Diego Grillo Trubba.

Por Matías Fernández.

Manual del holgazán

No soy un entusiasta de los libros de humor, me dejan la sensación de que estoy perdiendo el tiempo. Fue la curiosidad lo que me llevó a abrir el Manual del holgazán. Apenas miré las páginas mientras viajaba como para tener una idea de qué era el libro.
Aquí aparece el acierto del libro: “relojearlo” es leerlo. Apenas abierto, se puede leer en dos o tres horas. Así fue entonces, tres horas después de abierto, lo había terminado.

El libro recorre toda una batería de consejos para el empleado resentido contra su empleador, contra su jefe y contra el sistema capitalista todo, aunque sin filosofar. La idea es siempre, hacer lo menos posible. Entonces podemos encontrar consejos para todo el ciclo laboral que va desde la búsqueda del empleo hasta la consumación de la vagancia diaria de un empleo adquirido.

Quiénes tengan alguna mínima experiencia oficinesca sabrán de qué hablamos acá. Se puede hacer la experiencia incluso: a los quince segundos de charla entre dos o más empleados que estén a resguardo de los oidos de un superior, se comenzarán a recorrer los postulados del libro: Que el jefe es un hijo de tal, que el sueldo es una miseria, que la empresa es un desastre… Pareciera que el autor hubiera estado atrás de un florero anotando las mejores partes de estos diálogos para tomarlos como fuente de este libro.

En este caso es cierto aquello de que detrás de cada chiste se esconde algo de verdad. La primera parte dedicada a los profesionales de RRHH y las aventuras que un candidato a un empleo deberá sortear tienen un tinte más documental que literario y que agradezco especialmente por ser una víctima de esos profesionales de la crueldad:

En términos generales, hay una serie de elementos que usted debe dejar entrever a lo largo de la entrevista. No importa cómo -trate de mantener cierta mesura-, pero lleve la conversación a ítems que le permitan enarbolar frases como:

  • Tengo muchas ganas de incorporarme a esta empresa.
  • Soy demasiado perfeccionista; es un problema, porque no me gusta dejar ninguna tarea por la mitad y me aseguro siempre de que esté bien hecha.
  • Para mi, entrar a trabajar acá seria una especie de sueño cumplido.
  • Para mí, entrar a trabajar acá implica un desafío, y los desafíos me incentivan a esforzarme cada vez más.
  • Si por mi fuera, empezaría a trabajar hoy mismo.
  • Lo que más me gustaría es que me den una oportunidad para que conozcan todo lo que puedo darles.
  • Por supuesto que el salario es un tema relevante, pero lo verdaderamente fundamental sería ingresar a esta empresa como trabajador, como parte del equipo.
  • Me gusta aprender.
  • Estoy entusiasmado con la posibilidad de entrar acá.
  • Les comenté a mis familiares que tenía una entrevista en esta empresa/este ministerio, y se sintieron muy orgullosos.

Si alguna de-o, mejor, todas- estas frases integran su discurso, buena parte de la batalla que implica la entrevista estará resuelta.

Este libro quizás me hubiera servido más cuando en la búsqueda de mi primer empleo -en un depósito de una gran cadena de librerías- me encontré con el entrevistador que debe haber leido en mi cara las secretas intenciones y me dijo: acá embalamos y distribuimos los libros, no los leemos. Por suerte no me llamaron.

Me gusta tener este tipo libro en mi biblioteca, sé que tarde o temprano, lo voy a citar.

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9 Responses to “Consejos para el empleado resentido”

  1. Fender Says:

    Tengo la impresión de que estamos hablando de este libro porque lo escribió Grillo Trubba. Si lo hubiese hecho magoya (insértese aquí el nombre de algún gracioso mediático que, haciendo radio, televisión y quién te dice gráfica, todavía cree que puede ser considerado “escritor” por esta pavada), ni siquiera sabríamos de su existencia.
    Parece que la semilla de Terranova (Peregrinaciones) encontró tierra fértil. Dentro de unos años algún amigo con cara de cemento defenderá este libro con una esgrima verbal digna de Linkillo y su oda a la valentía de Sarlo en Viva.

  2. Saurio Says:

    “No soy un entusiasta de los libros de humor, me dejan la sensación de que estoy perdiendo el tiempo. ”

    Hmmm… me parece que no vamos a ser amigos.

    ¿Por qué tanto desprecio hacia el humor si una muy buena porción de los que son considerados grandes escritores fueron humoristas o escribieron libros de humor?

    Joyce, Cervantes, Cortázar, Borges, Kafka, Rabelais, Sterne, Swift, Pynchon y siguen las firmas te saludan y te ofrecen sus humoristiquísimos libros para que pierdas el tiempo.

    Ahora bien, supongo que a vos lo que no te gustan son los libros malos de humor descartable. Pero eso es porque son malos y descartables, no porque sean de humor. Lo mismo valdría para un libro malo y descartable sobre las angustias de un divorciado reciente o un libro malo y descartable sobre las crónicas de un periodista raptado por un chino pirómano o un libro malo y descartable sobre los amores de un joven homosexual hijo de desaparecidos en una ciudad del Gran Buenos Aires en la década del 90.

    Qué sé yo, va en gustos, pero yo he encontrado más profundidad en los libros humorísticos de gente como Tom Sharpe, Terry Pratchett o Carl Hiaasen que en cualquier torturado mainstream y realista que me quiere golpear con una historia de profundo contenido humano.
    Y, de paso, me reí y no perdí el tiempo aburriéndome.

  3. Matías F. Says:

    Bueeno, bueeeno, pará loco, pará. ¿Qué querés que haga si no me gustan los libros de humor? No me hagás la cruz.
    Eso no quiere decir que no me gusten los libros con humor, que son otra cosa. De hecho creo que fue la semana pasada cuando escribi un post llamado Tres observaciones sobre el humor en la literatura chilena.

  4. Fender Says:

    La primera parte de Viaje al fin de la Noche, hasta que va a Estados Unidos, tiene partes desopilantes. Tenía que parar porque no podía parar de reírme, y aún hoy cuando releo las desventuras de Bardamu durante la Primera Guerra me tiento.

    Es notable como me provocan más risa los escritores amargos que los que pretenden ser graciosos de primera. Me pasa con Gorki, también.

    Igual, Pynchon, Pratchett o James Morrow me han sacado alguna carcajada.

  5. Julieta Says:

    Oh, qué erudito que es Fender… (GTP)

  6. Fender Says:

    Oh, no creas: me rio más todavía con Podeti o Lacanna, Juliana.

  7. Saurio Says:

    Pero yo soy más erudito que nadie, je je.

    Y Celine no es un escritor amargo. No sé si pretendió ser gracioso de primera, pero sí que era un humorista de primera (además de un antisemita de primera, cosa que no nos debería importar al leer su obra).

    De todos modos, pese a haber escrito uno o dos libros “de humor”, yo tampoco suelo leer ese tipo de libros. Es que, como dije, suelen ser malos y descartables. No los míos, que son geniales, por supuesto.

  8. Marcos Says:

    Leí el capítulo entero de entrevistas de trabajo (mientras esperaba, en el súper, (q ladri! jeje). Excelente. Después de haber pasado por 5 multinacionales, es tal cual!!
    Igual, tampoco es la piedra filosofal, simplemente se tomó el tiempo de comentar la lógica (poca) que utilizan los de RRHH. Cuenta como resolver el test del árbol, la casa y demás con mucha ironía. 100% recomendable. Sería como un libro de la serie de Dilbert, con algo de info útil, pero su objetivo principal es divertir

  9. Mary Says:

    SOy profesional en rrhh no crean que las frases que estan reseñadas son suficientes para pasar la entrevista…
    Se ve interesante el libro espero leerlo.

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