La lectura violenta
Horacio Castellanos Moya, invitado al ciclo Centroamérica y México: La lectura violenta, intenta dar una defición acerca del tema de la convocatoria.
Por PZ. Foto: Daniel Mordzinski.
Desde hoy y hasta el jueves se realizará el encuentro “Centroamérica y México: La lectura violenta” organizado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA). Participan 14 invitados, entre argentinos y extranjeros, y se destaca la presencia de Rodrigo Rey Rosa (Guatemala), Horacio Castellanos Moya (Honduras), Francisco Goldman (EE.UU.) y Martín Solares (México). Con actividades de distintos formatos —debates, paneles, diálogos, entrevistas públicas, un taller literario a cargo de Solares; todas con acceso libre y gratuito—, se buscará avanzar sobre el tema de la convocatoria: la violencia —o la falta de— en la narrativa latinoamericana contemporánea.
Para Mercedes Alvarez, coordinadora del área de Literatura de CCEBA, la realización de este encuentro permitirá otorgar una mayor visibilidad a las obras de los invitados al tiempo que posibilitará abrir una discusión sobre el uso de la violencia en la narrativa de nuestro país: “La estetización de la violencia es un tema relegado en la literatura argentina —señala—, se ve como una anomalía. Por esto y por otras razones, autores tan importantes como estos no son leídos. En muchos casos se desconocen por completo. Se necesitan nuevos autores, más aire, otras voces, otros ámbitos.”
Con esta premisa, se busca diferenciar la producción de los escritores invitados respecto de la literatura socialmente comprometida, como Operación masacre o ¿Quién mató a Rosendo?, de Rodolfo Walsh: “No se trata de la literatura como motor de concientización social o de denuncia, al menos no en un sentido estricto”, continúa Alvarez. ¿De qué manera el terror que se desata en las maras de El Salvador o las muertes que se producen por las guerras narco que golpean a México pueden ser utilizados como material para hacer literatura? ¿Cómo se piensa el cuerpo, la muerte, la sexualidad, el humor en la narrativa latinoamericana del siglo XXI? Estos son algunos de los interrogantes propuestos como disparadores de debate.
Pero, en definitiva: ¿se puede precisar qué es una “lectura violenta”? Horacio Castellanos Moya es autor de una veintena de libros. Su escritura obsesiva y crepuscular, casi claustrofóbica, ha cosechado grandes admiradores y detractores peligrosos. Cuando publicó El asco, una invectiva contra El salvador a la vez que un ejercicio estilístico en homenaje a Thomas Bernhard, recibió amenazas de muerte y debió exiliarse en México. Roberto Bolaño dijo de él que «su humor ácido, similar a una película de Buster Keaton y a una bomba de relojería, amenaza la estabilidad hormonal de los imbéciles». A partir de Insensatez, donde se narra el desbarranco hacia la locura de un hombre que trabaja en la corrección de estilo de las declaraciones de sobrevivientes que dan testimonio del genocidio indígena en un país centroamericano, Castellanos Moya ensaya una respuesta a la pregunta de arriba:
—Lo primero que se me ocurre es que una lectura violenta es aquella que tenés que hacer a la fuerza, porque no te queda otra y entonces tenés que violentarte a vos mismo para hacer la lectura. Por ejemplo el corrector de estilo de Insensatez se tiene que violentar a sí mismo para leer algo que no le gusta leer y que no quisiera leer, pero que tiene que leer para ganar el dinero que necesita para sobrevivir. El preferiría estar leyendo a un buen poeta, o estar en la cama con su chica o en el bar con sus amigos antes que leer un reporte sobre derechos humanos que no le produce placer. Y en su caso es una lectura violenta a dos niveles, porque, además, lee un reporte sobre la violencia, sobre el genocidio de indios. Él es víctima de una lectura violenta.
Como dos caras de una moneda, si hay una “lectura violenta”, es posible pensar que haya también una “escritura violenta”. Sigue Castellanos Moya:
—Los grandes libros, como La Ilíada, La Eneida, Macbeth, El Rey Lear, Guerra y Paz, Vida y destino, son libros violentos. Si uno los sacude mucho hasta gotean sangre. Esa es la verdadera escritura violenta. El asco e Insensatez son obritas menores que no tienen la ambición de pertenecer a esa gran liga de los violentos que llamamos clásicos.
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