Lobo está
Por PZ.
En esta entrevista, el escritor mexicano Jorge Volpi presenta su novela en verso Oscuro bosque oscuro (Salto de página, 2011):
—Muchos de mis ensayos pasan en México. Algunas de mis primeras novelas pasaban en México. Escribo una columna semanal que normalmente es sobre México y después haber vivido los últimos cuatro años en México –ahora estoy en Madrid, pero viví los cuatro años anteriores en México– en que se creó la violencia del narcotráfico, estoy seguro de que en el futuro voy a escribir una novela sobre México. Pero nuestro discurso en el Crack era, justamente, que no debía de preocupar dónde pasan las novelas porque a veces las cosas más lejanas terminan hablando sobre lo que pasa cerca de ti. Como en esta novela.
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—Oscuro bosque oscuro es una novela en verso sobre una serie de genocidios. No sólo sobre el judío. No me gusta la cubierta —ni de esta ni de la mexicana— porque da la impresión que sólo tratara sobre Alemania y no es así. Podría ser también sobre Yugoslavia o Camboya. O sobre la actualidad en México: otra vez se puede hablar de un lugar mientras se habla de otros.
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—Debo decir que es mi texto favorito. Por lo menos, de lo que he escrito en los últimos años. Por supuesto era un desafío formal el escribir una novela en verso, pero además había otro desafío en cómo tratar un tema tan terrible. Como casi todo lo que escribo, esta historia se basa en un hecho real. Aquí tomo la misión del batallón 101 de la Policía de Reserva de Hamburgo que empieza la solución final. Ese batallón llega a Józefów en Polonia, separa a los hombres de las mujeres y los niños, conduce a los hombres a los trenes que los iban a llevar a los campos de concentración, y asesina a las mujeres y a los niños en el bosque. Me parecía tan espeluznante que metafóricamente eliminé a las mujeres para que quedaran sólo niños y niñas, lo que da aún más cuenta del horror de la historia. ¿Cómo contar eso y cómo contarlo de una forma que remitiese a esta obsesiva propaganda, que es la que logra que pueda pasar una atrocidad semejante? El ritmo de la poesía era el único que podía hacerlo y, al mismo tiempo, el verso permitiría contar en forma elusiva las escenas más atroces.
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—Tengo una obsesión con los cuentos infantiles, que no me parecen infantiles. Y luego, los relatos de los sobrevivientes —quiero decir: los policías, porque no hubo sobrevivientes de la masacre— que cuentan cómo debieron llevarlos al bosque polaco para matarlos, me remitieron a los cuentos alemanes que siempre pasan en el bosque. Estos hombres que llevaban a los niños al bosque como en Hansel y Gretel, debían de estarlo pensando en ese cuento. Todos habían leído los cuentos de los hermanos Grimm, que ,además, en la época nazi eran considerados un tesoro del alma aria. Así que fui a buscar las versiones originales que ya son de por sí bastante atroces e intenté convertirlas en las pesadillas de los propios protagonistas.
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