03/03/2010

Plagio, el caso Hegemann y van…

Por Matías F.

El escritor Di Nucci debe sentirse reconfortado o aunque sea menos triste por haber perdido el premio La Nación/Sudamericana de novela cuando un chico de 19 años denunció que Bolivia construcciones (descargable desde acá) incluía fragmentos de Nada. Algo muy parecido a lo que le pasó está pasando en el que llamamos primer mundo.

Resulta que la joven escritora alemana Helene Hegemann utilizó procedimientos similares a los del escritor argentino y casi se gana un premio, como él. Pero antes de que eso pase y gracias a que un blogger descubrió que había tomado textos de otros libros se armó un no pequeño escándalo.

En una nota del New York Times (vía @gianera) dicen con ingenuidad que no existe un “nosotros” en la literatura y remarcan que la creación literaria es un proceso exclusivamente subjetivo e individual. Cierto. ¿Pero qué pasa cuando el autor escritor reinterpreta lo literario circundante bajo un nuevo signo? Esto se debatió largamente cuando lo de Di Nucci, como mencionaba arriba, pero vuelve y volverá varias veces más. ¿Por qué?

Bueno, precisamente por la lógica que nos proponen los medios de comunicación. “Crear” significa cada vez más adaptar, clasificar y volver a armar. Es lo que vemos en la televisión donde no hay un programa nuevo y original desde el año 93, es en internet donde Facebook se convierte en un súper éxito mundial nutriéndose de todo lo que se produce por fuera de él y en el cine donde no se hace otra cosa que remakes. No es que haya menos creadores sino que ahora somos muchos los que tenemos voz y lo valioso no es tanto crear sino categorizar y ordenar de una manera nueva y relevante.

Pero claro, contra el nuevo paradigma, que se viene, choca el viejo. Todavía se oponen categorías jurídicas a categorías artísticas, peras con sandías. El derecho de autor que poco se diferencia de las patentes que defienden las empresas farmacéuticas entra en conflicto con la reutilización de las formas artísticas. Cuando leemos que la Copyright Alliance interviene en este tipo de discusiones artísticas podemos llegar a entender por dónde viene el problema. La idea es: consuman nuestros productos culturales pero no se les ocurra tomar nada de ellos porque vamos a enjuiciarlos.

Al parecer no queda debate posible, las potencias económicas pujan en los foros internacionales por defender sus propios derechos de autor y contra eso no es mucho lo que se puede hacer. Pero al mismo tiempo no está mal preguntarse qué pasa con ejemplos como el de Stamateas, que fue denunciado por tomar ideas de una autora norteamericana llamada Lilian Glass (en una obra que puede ser cualquier cosa menos artística pero que también defenderá la Copyright Alliance) o el ya olvidado Bucay que también hecho mano del copy/paste. ¿Se puede aplicar en esos casos el argumento de intertextualidad? Seguramente, ellos creen que sí.

Mientras tanto, tenemos Internet, a la que no pudieron echarle el guante, aun.

11 comentarios en Plagio, el caso Hegemann y van…

  1. Pablo Toledo dijo el

    Una cosa es TS Eliot fundiendo citas a lo loco, o reordenar el Martín Fierro alfabéticamente, o samplear 157 temas de la Motown para rapear encima, o hacer un mashup con la primer estrofa del Elefante trompita y un estribillo de Metallica, y otra incrustar 60 páginas en una novela de 200. Procedimiento la pindonga.
    Y no es una cuestión de capital contra creación, es la honestidad por un lado (¿y quién dijo que los artistas deben ser honestos?, bueno, pues en lo personal creo que deberían) y el hecho de que presentarse a un premio de La Nación/Sudamericana, cobrar la plata (decir que la vas adonar a una asociación que seis meses después le dice a Página/12 que no recibió un céntimo, aunque no me consta qué pasó después con ese tema), sonreír para la foto, y después hacerse el antisistema luchador de la libertad intertextual es una truchada.
    Vos lo dijiste: reinterpretar. Bajtín básico, Kristeva elemental, Barthes mató al autor, Foucault lo enterró y Deleuze le echó rizomas en la tumba, teoría de la enunciación, todo lo que quieras. Pero eso es una cosa y cargarse al hombro la autoría de 60 páginas de otro (con excusas endebles: “todos lo sabían, era una novela de uso escolar” y no hay escuela en el mundo en la que se lea a Laforet) es otra muy distinta. En algún punto hay que diferenciar al que juega con el que se mira al espejo y dice “qué jugador”.
    Además, detrás de la propiedad intelectual está el derecho a tener una opinión sobre el uso del discurso que lleva tu nombre detrás y que vos creaste: si se cuelgan del estribillo ganchero de tu canción para musicalizar la campaña del Nazionalsocialismo de Biondini, la ley te permite evitarlo por más que te paguen lo que la propiedad intelectual marca (con millones de salvaguardas a la creación artística, usos educativos y demás). Como decía Mabel Goldstein, profesora de la carrera de Edición, la propiedad intelectual antes que una cuestión comercial es también un derecho humano.
    Por otra parte, y esta es una opinión de la que me hago cargo formada antes de que saltara el tema del plagio, Bolivia construcciones me parece una novela bastante mala, un inventario de imágenes de la vida en la villa sin más trámite (de la misma forma que Viudas de los jueves, premiada es mismo año, era un inventario de imágenes de la vida en los countries, lo que da tela para cortar).

  2. Matías F. dijo el

    Sí, muchas de las cosas que decís, Pablo, son interesantes y me parece que todavía no están resueltas.
    Eso de controlar el propio discurso. No sé si es posible, porque, qué pasa cuando suben tus cosas a internet, ¿ahí no perdés la posibilidad de controlar la información? ¿Se puede controlar a esta altura cómo circula? Pero sí, es lógico lo que decís: yo copio un texto genial de X, lo meto entre dos oraciones, me presento en un premio y lo gano. ¿Qué pasa ahí, cómo puede ser que un tipo cobre por algo que no creó en absoluto?
    ¿Se podría trabajar con las licencias del tipo Creative Commons? También creo profundamente en la libertar de uso de la información, creo que debe circular sin restricciones. Quizás eso implique el riesgo de un mal uso inesperado…
    Sigamos pensando.

  3. Salvador dijo el

    Eterna Cadencia hace muy poquito anunció la salida de “Grandeza boliviana”, de Bruno Morales (seudónimo de Sergio Di Nucci).

  4. Pablo Toledo dijo el

    Los discursos circulan, para eso se hacen públicos, es para lo que existen, y eso no es regulable (ni sería bueno que lo fuera) – pero en la medida en la que vivamos en una era de autoría, hay ciertas cosas que la ley ampara.
    Ponele que la Pando saque de contexto una frase mía y la use como slogan, ¿no tengo derecho a evitarlo, si eso me pega con algo que encuentro repugnante? ¿Me la tengo que bancar con un libro de teoría literaria en la mano?
    Algo parecido pasó varias veces con campañas políticas y rockeros: Reagan usó Born in the USA como canción de campaña en los 80 hasta que Springsteen lo frenó, y algo parecido pasó acá con una campaña si mal no recuerdo de Duhalde.
    O, por llevarlo a otro lado, si un editor quiere poner un cuento mío en la “Antología de los peores escritores argentinos de todos los tiempos”, ese derecho es el que me permite evitar que mis textos figuren ahí – puede escribir que yo soy un zoquete (y tendría razón), pero no va a poder incluir mi cuento si yo no estoy de acuerdo, por más que me pague.
    Las licencias Creative Commons, justamente, separan estas cosas muy claramente, de ahí las tres partes de las descripciones CC: por un lado determinan qué pasa con la reproductibilidad (si es de uso comercial libre o no), por otro regulan las adaptaciones (si se pueden hacer obras derivadas), y siempre sostienen la autoría. Las licencias CC están para que el autor de algo sea reconocido como tal y pueda, si quiere, permitir usos que el copyright no deja. Pero son herramientas legales de autoría.
    Internet no afecta el asunto, sólo lo hace más fácil. Si no, fijate en el inicio de la segunda parte del Quijote: Quijote sale a decir que hay un Quijote trucho dando vueltas. Eso es porque un autor tomó el personaje y escribió otro libro, aprovechando el éxito del primero (táctica preferida de esa época y también de esta, de hecho los personajes no están protegidos por la ley de propiedad intelectual). Pasaba mucho también que se atribuyeran autorías, que robaran fragmentos o libros enteros, que hicieran ediciones piratas. Internet lo hace más fácil técnicamente, y agrega los links como forma de vincular textos diferentes y hacerlos parte explícita de una misma enunciación (aunque, más allá de lo que hacés en el post original con los links, no son muchos los que aprovechan la posibilidad para construir discursos híbridos o más rizomatizados), pero básicamente lo que hace es combinar las mecánicas del discurso con la ley del menor esfuerzo.

  5. Pablo Toledo dijo el

    Dejé un comentario largo y se lo comió Internet, hablando de discurso… Básicamente:
    - El control del discurso tiene que ver con resguardar al autor de, por ejemplo, que usen una frase mía sacada de contexto en un panfleto de Cecilia Pando, o que usen canciones de rock para apoyar políticos con los que no están de acuerdo (caso Reagan-Bruce Springsteen, algo pasó hace poco en Argentina pero no recuerdo los nombres), o que no incluyan un cuento mío en “Antología de los peores autores argentinos” si no estoy de acuerdo por más que me paguen.
    - Hay dos cosas separadas: una cosa es que “un tipo cobre por algo que no escribió”, y es el aspecto comercial tras el que se abroquelaron los que defendieron a Di Nucci en su momento; la otra es que un tipo se adueñe de algo que está íntimamente ligado a otra persona y lo haga propio, que se apropie del derecho del otro a ser reconocido como autor de su obra. Una cosa es que use esa obra para elaborar la propia, y otra muy distinta que la reproduzca tal cual, no le dé crédito al autor original y le ponga su firma al pie, más allá de las cuestiones económicas.
    - Internet facilita técnicamente cosas que siempre existieron, como la cita o la referencia: copy-paste y los hipervínculos son más eficientes que los retipeos y las notas al pie. Pero el Quijote parte 2 comienza puteando contra los que se chorearon el personaje (¡y eso que ni siquiera hoy los personajes son protegidos por la ley de propiedad intelectual!) para hacer una secuela trucha, y las ediciones piratas y choreos textuales eran tanto o más comunes en el siglo 16 que ahora.
    - Creative Commons, justamente, separa cada componente de la propiedad intelectual y lo controla por separado, por eso las licencias tienen tres partes (si se puede o no usar comercialmente el texto, si se puede o no realizar obras derivadas), pero TODAS las licencias incluyen la cláusula de Atribución (mención de la autoría del texto), eso no es optativo. Cito de la FAQ oficial de http://www.creativecommons.org: “All current CC licenses require that you attribute the original author(s)”. Hay mucha confusión sobre CC, están los que piensan que es una licencia para el viva la pepa pero de hecho es un régimen más preciso que el copyright que mantiene las reservas elementales y puede ser igual de restrictivo si el autor lo decide.

  6. Matías F. dijo el

    El antispam dejó pendiente de aprobación tu segundo comentario, ahí le di ok.

  7. José M Gallardo dijo el

    Matías vos tocás en tu mota: ” el caso de Stamateas, que fue denunciado por tomar ideas de una autora norteamericana llamada Lilian Glass”

    Te comento que la denuncia a Stamateas fue solo periodística y únicamente publicada por Perfil, ya que no prosperó ni prosperará judicialmente.

    A mi entender Perfil se jugó en contra de Stamateas, porque “alguien desconocido” le envió un libro del “mismo título” a la Lilian Glass y la azuzó para hablar del tema.
    Y esta polvareda (que armó perfil), me parece, que fue en despecho porque Stamateas no quiso tomar una columna en dicho medio, en cambio, si lo hizo en otra revista. Es más, saca partes de su último libro en otra revista que nada que ver con Perfil.

    Pretender acuasar de plagio por usar un título o una idea (como vos decís).Si, es incongruente. Sería como acusar de plagio a una pintura porque usa el mismo color de fondo o un motivo casi igual a otra.

  8. Matías F. dijo el

    Gracias por el dato José.

  9. jpg dijo el

    Un post de aquellos y un debate interesantísimo.
    … libros tóxicos, autores tóxicos, blogs tóxicos, tóxicos tóxicos, ¿Stamateas sacará uno que se llame tóxicos líquidos?.

  10. toto dijo el

    Es un tema. Estoy muy de acuerdo con Pablo. Aparte, no es lo mismo una casualidad, a un “copy-paste”, un verdadero artista quiere hacer siempre algo nuevo, su obra obviamente va a ser el resultado de su pasado, hacemos lo que consumimos, digerido y cambiado, pero no puedo hacer la gran novela africana si no vivi en Africa y lei a us autores. Escribo porque otros escribieron antes de mi, es un proceso, pero uno siempre quiere hacer algo nuevo. En un libro que tengo “Suero”, que terminé de escribir en 2006 y se publico en el 2008, comparo la nieve con plumas, el mes pasado lei “el Chino” de Mankell, y al fianl del libro, el hace lo mismo… me dio mucha bronca, lo sentí casi como una irresponsabilidad mia, no sé porqué, pero asi fue. Intento leer todo lo que pueda, todo, para no repetir nada. Las casualidades pueden ocurrir, “copy-paste” son como cuatro pasos, eso no es casualidad.

  11. Copy Plagio | Derecho a LEER dijo el

    [...] Hablando del Asunto, reflexionan sobre la autoría, la originalidad y el copyright, a propósito del escandaloso [...]

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