03/05/2010

Una lectura sobre las obras de Clara Muschietti

Por Marcelo Zuccotti

Me decidí a buscar y leer sus libros de poemas después de que, habiendo asistido a sendos espacios de lectura protagonizada por sus autores, no conté con la fortuna suficiente y en todos ellos escuché de su propia boca la misma poesía.

Es que hablarte de poesía en tiempos donde la tecnología digital de la imagen parece tomar la posta de los mass media suena lejano, demodé y anacrónico. Pero mucho más anacrónico resulta cuando jóvenes poetas se empecinan en hacernos conocer lo que anida en sus interiores, en el preciso momento en que el culto por lo banal y superficial parece hallarse en su apogeo.

Yo me pregunto si esa cofradía de bohemios que se dan cita una y otra vez a horas insanas en librerías, bares y cuanto tugurio les ofrezca la oportunidad, lograrán algún día algo más que el tozudo y constante intento de llegar a un público más que exiguo, pero no por eso menos seguidor, entre los que me cuento. Fantaseo con que así sea.

Dos son las obras de Muschietti publicadas hasta nuestros días. La primera, La campeona de nado, bajo el sello Irojo, cuya edición es del 2007, mezcla escenas cotidianas, familiares, junto a los lógicos miedos que suscitan los estudios de diagnóstico y cierto carácter bucólico con los veranos y los animales. Una fina observación de la autora da pie al desarrollo de infinidad de preguntas, algunas retóricas, generadas en un trabajo introspectivo y de una sutil exposición. Y una serie de susurros se asocia a evocaciones y recuerdos de la infancia.

“vos soñas con tus padres
sueño con un frasco de aceitunas
estoy adentro y le pego patadas al vidrio
en ese momento me despierto…”

La segunda, Karateka, editada por El Fin de la Noche en el año en curso, muestra un crecimiento de Muschietti, donde la reflexión se vuelve más profunda y también más consistente, menos deletérea. Asumir una afección crónica, repasar aquellas cosas que nos separan en vez de unirnos, la soledad, la sensación de ir a contramano, todas ellas son parte del universo de la poetisa, que utiliza en algunas poesías la primera persona del plural como forma de expresión. Con ello, Muschietti nos exhibe a todas las mujeres que la componen, como si ella misma fuese un arco iris, a la vez que se resguarda del contundente impacto personal que supondría expresarse en primera persona del singular. No obstante, nos regala,

“La verdad de los corazones es improbable.
No sé si a la noche, cuando estoy sola,
en la cama, tengo taquicardia, no sé si es eso
o es el eco de mi vida retumbando en el silencio.”

En ambos trabajos, lo onírico se aúna con la realidad, la ficción con el devenir, provocando la meditación y exponiendo los propios fantasmas y los deseos inconclusos o incumplidos. El denominador común que atraviesa todos sus poemas es la honestidad del sentir, cuyo origen aflora desde la misma esencia de la autora.

Evidentemente, es el ejercicio de escritura –que no se logra asistiendo a un gimnasio, tan de moda en estos días- el que nos va a permitir alcanzar una comunión entre vos, Clara, y tus lectores, siempre que te propongas hacernos conocer aquello que compone tu mundo interior. Y junto a vos, toda tu generación de poetas.

2 comentarios en Una lectura sobre las obras de Clara Muschietti

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