El editor que no entendió los chistes
Releía esa marea de resentimiento y odio de clase y virtuosismo verbal y delirio barroco que escribiera en tiempos peronistas el circunspecto H. Bustos Domecq, “La fiesta del monstruo”. La releía en una edición de Nuevos cuentos de Bustos Domecq de Borges y Bioy Casares publicada por Emecé en 2004. Por ahí pongo la tapa, es la edición que las librerías virtuales tienen hoy en catálogo.
En la página 61 dice:
Bo, cuando cacha la guitarra, se cree Gardel .1 Es más, se cree Gotusso.1 Es más se cree Garófalo. 1 Es más, se cree Giganti-Tomassoni.1 Guitarra, propio no había en ese local, pero a Bo le dio con “Adios Pampa mía” y todos lo coreamos y la columna juvenil era un solo grito.
Todos los “unos” remiten a la misma nota al pie: “1. Los cantores más conocidos de aquella temporada”.
“Qué raro”, me dije. Yo me digo cosas cuando leo. “Esto lo recordaba distinto”. Por un momento, creí que mi memoria mejoraba el chiste, y me sentí más inteligente de lo que soy. Pero no: no soy más inteligente de lo que soy.
Un amigo me dictó por teléfono la lección que aparece en las Obras Completas en colaboración (Emecé, 1979), que después encontré en Google Books. La nota al pie, como recordaba, está en singular: “1. El cantor más conocido de aquella temporada”.

El chiste, trivial y casi inexistente en la edición de 2004, es en realidad una de esas construcciones verbales que producen vértigo. Gardel, Gotusso, Garófalo, Giganti-Tomassoni (nótese el predominio de nombres italianos) son, cada uno de ellos, “el cantor más conocido”. Es impresionante la concentración de sentidos (y de desprecio) que hay en ese paso al singular.
El episodio me dio mucha bronca.
Por un lado, bronca contra la torpeza imperialista de los grandes grupos editoriales. Planeta compra Emecé, y cuando tiene que editar al Gran Escritor Argentino, al eje del canon, no se preocupa ni siquiera por establecer el texto (no hablemos de poner alguna nota de edición, algún dato). Emecé editó por décadas a Borges. ¿No quedó nadie en la editorial que pueda entender lo que lee?
Lo que nos lleva al “por otro lado”. Porque pensé en el nabo que tomó la decisión de hacer el cambio. Alguien (“una persona de existencia real”, como dicen los abogados) leyó “el cantor más conocido”, no entendió el chiste y pensó, pedante e idiota por partes iguales: “acá se equivocaron”. Y le enmendó la plana, literalmente. Ojalá pase el resto de sus días como escritor fantasma de Ari Paluch.
En fin. Ya está, ya se me pasó, disculpen, me tenía que descargar.
***
Nota para gente con trastorno obsesivo compulsivo
Estos rastreos siempre traen sorpresas. “La fiesta del Monstruo” se publicó por primera vez en el semanario “Marcha” de Montevideo, el 30 de septiembre de 1955. Recién se recopiló en 1977, en el volumen Nuevos cuentos de Bustos Domecq. Buenos Aires: Ediciones Librería La Ciudad. Como Google books también lo muestra, me encuentro que en esa edición la nota dice “El cantor más conocido de aquellos años”. También en singular, pero donde en 1979 decía “aquella temporada”, en 1977 decía “aquellos años”. No vi la edición en Marcha (si alguien la tiene y me la muestra me hará muy feliz), y habría que examinar la última edición revisada por los autores, pero esta última comprobación no hace más que subrayar la necesidad de que los libros se anoten con cuidado, y los textos se establezcan con un poco de cariño. ¿Cuántos chistes nos estaremos perdiendo gracias a los creativos editores como los de Planeta-Emecé?

[Los datos de edición de las obras de Bustos Domecq los tomé de El habla de la ideología, de Andrés Avellaneda (Buenos Aires, Sudamericana, 1983, págs. 89-90)].

Excelente memoria.
Qué cosa Borges, todo para ponerlo a Gardel como un cantante de moda, uno más del montón. Era turro, pero hay que reconocer que un turro de categoría.
Hace unos años, cuando salió la colección de Bioy Casares y Borges en La Nación, me compré algunos libros de Bioy, entre ellos La invención de Morel. Lo curioso es que en una parte del libro hay una nota de las editoras (nótese el “las”) que dice algo así como “acortamos el texto porque no creemos que sea relevante”… ¿Qué más se puede decir?
[...] This post was mentioned on Twitter by . said: [...]
Malvi, no te quiero quemar ahora que hablamos de no entender chistes, pero esas “notas del editor” de La invención de Morel están redactadas por Bioy. El “editor” es una suerte de personaje extra que se pelea con el texto y no lo entiende y lo corrige cada tanto. Le discute al narrador sus gustos en pintura, le reprocha ambigüedades, etc. Es un proto-Kinbote. Es, bueno, un chiste, o un comentario acerca de los editores en general.
Muy bueno el artículo. En la red hace mucho vi una reseña de “Borges”, los diarios de Bioy, hecha por un español que tampoco cazó ni uno de los chistes. Es genial.
Gracias por compartir mi rabieta…
Bati: ¿Es la reseña esa en que critica que hay demasiados localismos? ¡Busquémosla! ¿Por qué creés que se me ha despertado un repentino amor por Suiza?
Demasiados localismos? Esa suena todavía mejor! No, si mal no recuerdo ésta era una larguísima defensa de España frente a los “ataques” de Borges. (“Borges lamentablemente está desactualizado; es cierto que en otros tiempos en España abundaba la gente que…” Etc.)
También creo que se enoja porque Borges dice “Qué raro que a la gente le guste el vino”.
Muy recomedable este artículo:
Ivan Almeida & Cristina Parodi “Editar a Borges” Borges Studies Online. On line. J. L. Borges Center for Studies & Documentation. Internet: 07/04/00 (http://www.borges.pitt.edu/bsol/eab.php)
[las ediciones de Borges] “dan el espectáculo desolador de un desbarajuste concebido por un bibliotecario demente”.
Me olvidé de incluir a la Señora Kodama de Borges en mi rabieta…
Las erratas de los cuentos de Walsh en De la Flor y los artículos sobre policial prometidos en la contratapa de “Cuentos para tahúres” pero ausentes son otro hermoso ejemplo de la falta de cuidado en las ediciones. Y lo peor es que sólo De la Flor edita a Walsh…
Buen post, Federico! Saludos!
Gracias, Matías…
Y es que en el medio (el caso de Borges es clarísimo al respecto) está el tema de los derechos y los herederos. Tengo la edición de Cuentos Completos de Siglo XXI que, más allá de su encuadernación patética, creo que es mejor en cuanto al texto. Pero me parece que no se puede reeditar por una cuestión de derechos.
Por “Edición de Cuentos Completos” me refiero a Cuentos completos de Walsh, claro.
Querido Fede y amigos lectores: no se metan con la altísima viuda y albacea de Georgie, que nos gastamos toda la guita del presupuesto (los veinte mangos completos) y no nos alcanza para asesores letrados.
Acabo de mandar este post a la lista de alumnos de edición. Con este post se armaría una hermosa clase!
Terrible lo que descubriste, che.
De la “ficcionalización del editor” por parte de Borges y Bioy al “editor ficticio” (?) de Planeta, jeje. Da para largo…
Aunque no quiero reconocerme como obsesivo-compulsiva, me “enganché” con lo que decís respecto de la nota al pie de “La fiesta del Monstruo”: “… pero donde en 1979 decía ‘aquella temporada’, en 1977 decía ‘aquellos años’”. ¿No será una corrección, un cambio, de los propios autores? Viste que Borges realizaba cambios, sistemáticamente, en sus poemas, en cada reedición. Bueno, si sabés o alguien sabe, pasen la data, ahora me quedo con la duda dando vueltas…
Saludos!
Alverja: ¡Qué honor! No te pierdas el artículo de Almeida y Parodi sobre las ediciones de Borges, ese sí que está bueno, je.
Matías F. Tomo nota, señor editor. Quizás lo que tiene que hacer la excelentísima viuda es conseguirse un mejor escritor que ella para contar su versión. Bioy (sin ser un escritor que me apasione, el Borges me reconcilió con él, en realidad) se eligió a sí mismo. Al final, no tenemos más que palabras.
Car: A mí también me huele a corrección de los autores. En el “Borges” de Bioy hay muchos momentos en que están revisando textos para una nueva edición, o traducciones.
muy bien ahí, federico.
pensaba que la expresión “el cantor más conocido” no parece ser del habla popular (y por ende tampoco del “monstruo peronista” siguiendo la lógica del cuento) sino más bien de lo que se llama industria cultural. por eso tal vez sea exagerado decir que condensa el desprecio, o en todo caso ahí es otro el blanco del desprecio: la clase media, la pequeña burguesía, sus aparatos culturales. siempre es lindo sentir que un texto se pone más afilado justamente ahí donde el autor (los autores acá) menos controlan su sentido a base de prejuicios. sin duda la mejor ironía del cuento no está dirigida al peronismo o los sectores populares sino a la propia clase social a la que estaba entrando borges en ese momento de su vida en que por primera vez se ponía los pantalones y iba a trabajar.
Gracias, Cristian.
Calculo que un texto tan extraordinariamente denso como ese termina explotando para cualquier lado.
En cualquier caso, no creo que Borges y Bioy tuvieran inconveniente alguno en extender su desprecio a las clases medias… Y me parece que el cuento no imita tanto un habla popular “folk” como un habla popular pretenciosa (“compenetrate, Nelly”), completamente atravesada por los medios de comunicación (la prosa engolada de los periodistas o los locutores de radio, me imagino).
De todos modos, el sistema de notas del cuento es raro. Hay unas muy graciosas en que se insinúa que la Nelly que escucha el relato le mete los cuernos al narrador, son notas en que unos empleados opinan.
Y… los lectores de Pratchett tenemos experiencia en el tema de editores y traductores que no entienden el chiste. Por suerte últimamente el fan club de España está teniendo injerencia en las ediciones pero aún así…
Bati… tengo el mismo libro por otras ediciones y esas “intervenciones del editor” que entrecomillas no están… ¿entonces?
Malvi: Copiá alguna y vemos! Porque entonces o bien 1) a las otras ediciones que tenés del libro les faltan las notas de Bioy; o bien 2) las notas de las que hablás SI fueron agregadas al original, en cuyo caso me retracto infinitamente. Pero me parece raro, porque según vi las ediciones de La Nación de las obras de Borges y de Bioy no están ni abreviadas, ni modificadas ni comentadas.
Transcribí alguna y nos sacamos la duda.